Cracovia

Este bar ubicado en San Telmo que lleva el nombre de la ciudad natal de Juan Pablo II, fue hace algunas semanas el lugar elegido para reunirme con Noelia Miraglia y El Guerrillero Culinario, a fin de celebrar una suerte de cónclave herético con amantes de la buena cocina que relatan sus experiencias culinarias en crónicas precisas, inteligentes y fundamentalmente, honestas. Y también estaba yo, medio colado, dispuesto a disfrutar de una velada de buen beber y explosivas revelaciones (vendo secretos y silencios al mejor postor. Lo siento chicos, el buen vivir y el salario proletario no se están llevando bien últimamente)

Nos acomodamos en una de las mesas (la barra estaba copada) con el marco de una noche de sábado en ciernes y un lugar que acompañaba a tope. Después de curiosear un poco la carta, con El Guerillero optamos por unas cervezas (pinta Antares Scotch y Gambrinus Pale Ale a un promedio de $ 26) y para comer los tres acordamos por la tentadora picada Krakow (altamente recomendable). Noe nos abandonó en esto de la ingesta de cebada y le subió el nivel a la juntada bebiéndose un delicioso Gin-Tonic con Bombay.

Si bien con la picada quedé más que satisfecho, recorriendo la carta noté una interesante variedad de platos que apunté para saborear en la próxima visita: Fish and chips, pollo al curry y una importante cantidad de sabores con la impronta de la comida polaca (los dueños son de esos pagos y merecen un post aparte)… hasta había sopas típicas polacas a base de pepinillos! Una rareza en los bares de estas latitudes.

No quiero pasar por alto un dato que creo merece destacarse: los precios en Krakow son muy generosos considerando los tiempos que corren. Y soy un convencido que estas cuestiones deben contarse. Tener un bar en este país requiere un gran esfuerzo y mucho riesgo, mayormente económico. Y ese contexto, salud a los emprendedores que se acuerdan de los hígados y estómagos de los clientes con ofertas de calidad pero que a la vez se acomodan a la mayoría de los bolsillos de sus parroquianos.

Así las cosas, encontrarán una carta con todo tipo de bebidas espirituosas, whiskys, cervezas importadas y una interesante selección de vodkas polacos (Jarzebiak, Luksusowa, entre otros) que espera conocerlos y no pretende ahuyentarlos con los números.

Una vez que comimos, bebimos y charlamos de las cosa de la vida que sólo se pueden debatirse en un bar, emprendimos la retirada para perdernos en la jungla Santelmina, a cerrar anécdotas y prometernos nuevas reuniones.

Hasta la próxima… y feliz día del amigo para todos!

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11 respuestas a Cracovia

  1. Mario Sorsaburu dijo:

    Gaita.

    Parece lindo y buen lugar. Amable el entorno las copas y platos.
    Hoy día en el mundo entero, casi, porque hay excepciones, se está terminando el concepto “bar”"cafe”" “copetin”"lugar de encuentros y copas con algún bajativo o picada.
    Y de madrugada tarde, casi la mañana el café con un buen tostado o pebete recién llegado cargado de jamón y queso con Coca Cola u otra para bajar la resaca e ir a casa a dormir. Quiero decir con terminando que no quedan muchos con treinta años detrás, que sean clásicos, lugares de clientela y amistad, lo de ahora es muy mercantilista- costo-beneficio- y más “negocio”que emprendimeinto con el alma. Queridos lugares todo terreno dónde dueño y mozos nos conociamos y sabian de nuestros gustos y al vernos entrar nomás, hace cuarenta y cinco años pedian lo que íbamos a ordenar, a los dos minutos de sentarnos ya estaba la órden en la mesa, sin haber pedido nada.Y cuántas veces no pagábamos hasta la noche porque habíamos llegado muy heridos, tal vez sin plata, o perdido la billetera., nada hacía falta más que ser cliente de años.
    Uno de esos lugares que frecuenté años de esa manera fue Rond Point, cuando era un chalecito, en los sesenta’s. A las tres/cuatro de la mañana ( antes se salía más temprano y la vuelta a casa a las cuatro, cinco de la matina era un escándalo)a veces llegaba muy herido y el capo de allí, Jesús Gil, un gallego de ley, que además era pintor de autos de primera, me recibía y me hacía pasar a la cocina, dónde había una mesa y sillas a un costado, me sentaba, hablábamos y me preparaba un bife con dos huevos y agua helada, me quedaba media hora, repuesto, subía al auto y me iba a Floresta dónde vivía. En fin de este tipo de cosas tengo cien y era cómo vivíamos los porteños calavera entre mediados del sesenta y fines de los setenta.
    Me gustó tu columna, me gusta el estilo y la frescura, bien escrita, sin abundar en fiorituras innecesarias, pero con información entre líneas interesante.
    Un abrazo.
    Mario Sorsaburu.

    • José Luis Cancela dijo:

      Se que he hecho bien las cosas cuando tengo el honor de un posteo largo Sorsaburu. Mario, sos un libro abierto en esto de la buena vida y un faro para los que nos emocionamos cuando estamos en un sitio rodeado humo, amigos y buena comida.
      En relación a los bares “de antes”, me toca muy de cerca por mi viejo que hoy está medio en retirada pero supo dar batalla atrás de una barra por más 50 años. Años de risas, amigos disfrazados de clientes… y mucho “mañana arreglamos”.
      Te mando un abrazo grande.

  2. Eduado dijo:

    Bravo José Luis, lo unico es que leer estas cosas da un poco de hambre y sed! Un abrazo y gracias.

    • José Luis Cancela dijo:

      Gracias, Becha! No se tarde tanto en volver y le haré calmar el hambre y la sed. Amén.

  3. Linda noche y mejores compañeros de ronda ;) . Espero que se repita pronto.

  4. Luis Lahitte dijo:

    Si hay polacos de por medio seguro que no falta bebida de la fuerte. Y hablando de eso, tenemos que ir algún día a La Casa Polaca, o al Hungaria de Martínez, que es bueno y barato.

    • José Luis Cancela dijo:

      Luis, en el otro post me sacaste que estaba leyendo a Bradbury, y ahora que estuve en la Casa Polaca… esto me está dando miedo, je!

  5. Roman Rebi dijo:

    Jose, el sábado pasado te ví merendando en La Pharmacie. No sé si conocés el lugar, pero de ahí son buenísimas las pastas.

    • José Luis Cancela dijo:

      Pero salude, amigo ! Claro que conozco las pastas de La Pharmacie. Es mi segundo hogar! Buenos precios, gran calidad de productos y mejor atención… y esa esquinita es de las mejores de Buenos Aires.
      Abrazo !!

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